miércoles, 26 de agosto de 2009


Un nudo en mi garganta surge cuando pienso en la realidad que me toca vivir.

No es nada del otro mundo, las cosas nunca van a cambiar y serán siempre iguales. Odio mi cuerpo, odio mi cara, odio mi aspecto físico. Me enferma. Me jode que TODOS se fijen en el físico, que te clasifiquen en grupos de LINDAS, AHI, FEAS. Obviamente, entro en el grupo de las AHI. Ya me lo dijeron. Ya lo tengo asumido: estando rodeada de bellezas, minas delgadas, bonitas y piolas, decime a quién le interesa una gorda, nariz de catita australiana. Y cuando les digo lo que pienso me responden: NO SOS FEA YAN. ¡Qué grata solución! Nadie se fija, nadie se interesa, nadie nada en mi. Me jode muchísimo, porque la verdad, lo tengo TAN asumido que ya no me duele ni me estorba, sino que en el momento de conocer gente nueva, me voy a presentar como la amiga de las minas que están buenas.

Esta realidad ya me empieza a molestar, me estoy quedando sola a causa de mi falta de confianza y autoestima. Sí, me quiero por quien soy, pero no como soy.