lunes, 25 de octubre de 2010

Charlie Brown.

Y la no desesperación me llevó hasta vos. Un vos que me cambió. Un vos que me facilitó todo camino hacia la libertad, esa libertad que anhelaba tácitamente, que deseaba conseguir por mis propios fines. Me diste la libertad y me diste la alegría de la renovación de lo cotidiano. Lograste sacar lo mejor de mi, lograste con una simple oración liberar mis expresiones y mis sentimientos que estaban guardados y cerrados bajo llave en la caja fuerte del Titanic. Lograste finalmente que me desestructurara.
Pero ahora soy yo la que tiene que liberarte.